María Gay i Tibau
Historia de una vocación nacida de la atención
La vocación de María Gay i Tibau Nace del encuentro cotidiano con la sufrimiento. En Gérone, tras la muerte de su madre, vivió durante unos veinte años en contacto con personas enfermas, aprendiendo a reconocer en la fragilidad del otro una llamada a la cura.
Así decide dedicar su vida a los que sufren, acompañando a los enfermos y apoyando a sus familias.
El 29 de junio de 1870, Junto a Carmen Esteve Andoca, realiza la primera velación en el domicilio. Es un gesto sencillo y profundamente innovador: Entrar en las casas, estar cerca de quienes sufren y transformar la atención médica en una presencia humana y concreta.
De esta intuición surgió el’Instituto de Religiosas de San José de Girona (IRSJG), Un grupo de personas llamado a llevar la atención médica a aquellos lugares donde más la necesita: a los hogares, a los hospitales y a los últimos supervivientes.
La visión de María Gay es sorprendentemente moderna: Centrar la persona, transformar la fragilidad en relación y hacer de la cura un gesto concreto de humanidad.
Su legado no es solo una historia que recordar, sino Una forma de ser y de actuar en el presente: recibir, acompañar, cuidar y sembrar la paz.
Una mujer, una visión, una misión aún vigente