La mamografía constituye la exploración fundamental en el diagnóstico senológico, confirmando e incrementando a lo largo de los años su validez respecto a otras metodologías complementarias.
Con la introducción de las técnicas digitales, la mamografía ha entrado en una nueva era: la mamografía digital permite detectar hallazgos de dimensiones muy reducidas y clínicamente ocultos, a los que corresponde generalmente un pronóstico favorable, con beneficios concretos en particular en el ámbito del diagnóstico precoz.
La sensibilidad del examen estándar se reduce en las mamas densas, típicas de las mujeres más jóvenes, precisamente el grupo de edad en el que estudios recientes muestran una mayor incidencia del cáncer de mama: de ahí la importancia de superar este límite con nuevas tecnologías.


